| Dr. Alberto Aranda Yus (1)
Sistemas de conservación de la membrana amnióticaEn el momento actual, la inmensa mayoría de trasplantes de membrana amniótica que se realizan en el mundo en sus diversas aplicaciones se llevan a cabo con membrana amniótica criopreservada sin otro tipo de manipulación. Sin embargo, continúa la búsqueda de medios de conservación alternativos que puedan facilitar su almacenamiento y distribución.Existen publicaciones aisladas sobre la utilización de la membrana amniótica en fresco, modificada enzimáticamente, mantenida en medio de cultivo y sobre la utilización de membrana amniótica liofilizada en diversas enfermedades (epidermolisis bullosa, vestibuloplastia). Aunque existen, como ya hemos mencionado, comunicaciones aisladas sobre la utilización de membrana amniótica en fresco, en el momento actual se considera una técnica poco recomendable. El riesgo, no por pequeño desdeñable, de que una prueba serológica de HIV con resultado negativo represente un período ventana y, por tanto, se trate de un material contaminado, nos obliga a realizar una segunda prueba serológica meses más tarde, circunstancia que, evidentemente, no nos es de utilidad si el injerto ya ha sido rea lizado. Esta desventaja podría eliminarse con la sistematización de las determinaciones serológicas por PCR, pero no permite ampliar el plazo de utilización del tejido. Por otra parte, estudios recientes realizados sobre placentas obtenidas tras partos vaginales o por cesárea encontraron contaminación bacteriana en todos los especímenes estudiados (media de 2,45 especies por muestra en los partos por cesárea y 3 en los partos vaginales), entre ellos estafilococos, P. acnes, difteroides, Shigella y B. fragilis, entre otros. De aquí la necesidad de un tratamiento previo a su implantación y de unos medios de conservación que nos aseguren la pureza microbiológica. La liofilización tiene importantes ventajas teóricas sobre la criopreservación: el mantenimiento de la membrana se puede realizar a temperatura ambiente siempre que se eviten temperaturas extremas, lo que facilita enormemente el traslado hasta el centro donde se vaya a realizar el procedimiento, incluso a miles de kilómetros de distancia. Los tejidos liofilizados pueden ser enviados a su destino por medio de un servicio de mensajería ordinario y se puede disponer del stock necesario in situ, lo que disminuye enormemente los gastos de logística en comparación con el transporte refrigerado requerido por la membrana criopreservada y su caducidad, mucho más rápida que en el caso de la liofilización (pocos meses frente a varios años). Además, la esterilización por radiación utilizada en el proceso de liofilización permite asegurar unas condiciones de esterilidad que el procedimiento convencional no puede asegurar al 100 %. Los estudios realizados por Nakamura y cols muestran que la MA liofilizada mantiene la mayoría de las características físicas, biológicas y morfológicas de la MA criopreservada, por lo que se trata de una alternativa factible, aunque en la actualidad poco utilizada. La liofilización es un proceso de conservación cuya utilidad se encuentra ampliamente reconocida para otros tejidos humanos utilizados en cirugía oftalmológica (fascia lata para el tratamiento de las ptosis palpebrales mediante suspensión al frontal, duramadre liofilizada utilizada para recubrir prótesis intraesclerales de politetrafluoroetileno expandido (PTFE) en evisceraciones, pericardio utilizado para recubrir válvulas de derivación en pacientes con glaucomas refractarios para evitar su extrusión) y en otros tipos de cirugía (hueso). Estos implantes biológicos se encuentran almacenadas en el mismo antequirófano y únicamente se han de rehidratar en los minutos previos a la intervención o al principio de la misma. Otra ventaja añadida es el hecho de que, al ser tratada con radiación, se asegura todavía más la inviabilidad de las células epiteliales residuales así como la pureza microbiológica del injerto. Se han realizado estudios en estructuras oculares (córneas de animales de experimentación) que demuestran que la liofilización no altera sustancialmente la arquitectura de las fibras de colágeno contenidas en la córnea. Estos estudios y la experiencia con otros materiales biológicos que ya se someten a este medio de conservación, hace factible pensar en que el comportamiento de la membrana amniótica liofilizada sea similar al de la criopreservada. Entre los inconvenientes que plantea la liofilización se encuentra el hecho de que en el momento actual existe escasa experiencia en el procesado de la membrana amniótica con esta técnica, existiendo muy pocos bancos de tejidos que suministren membrana amniótica liofilizada debido a que se necesitan unas instalaciones muy especializadas. Por otra parte, estudios recientes muestran que la liofilización ocasiona una disolución parcial de los haces de colágeno en fibras simples, además de presentar un menor grosor final que las membranas amnióticas criopreservadas en glicerol o preservadas por otros métodos. Para estos autores este diferente grosor nos permitiría optar por injertos más finos o más gruesos en función de la enfermedad a tratar. |
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