J.R. Fontenla,
M. Ferran, B. Romero, A. Aranda, A. Burés, M. Grau, X. Vazquez, D. Pita.
Hospital Clínico y Provincial de Barcelona.
ANEURISMAS RETINIANOS
Atendiendo a su tamaño se distinguen microaneurismas y macroaneurismas retinianos. Los primeros son dilataciones saculares de pequeño tamaño, que en una hipertensión severa se encuentran en cualquier localización aunque los encontraremos con mayor frecuencia en las bifurcaciones arteriolares. Sólo los de mayor tamaño son visibles con el oftalmoscopio directo y para apreciarlos con claridad son precisas pruebas como la angiografia fluoresceínica. Microscópicamente encontramos una dilatación vascular, frecuentemente trombosada, con adelgazamiento e hialinización de la capa media(Foto).
Los macroaneurismas retinianos aparecen en las arteriolas de primero y segundo orden, siempre dentro de las tres primeras bifurcaciones. Suelen observarse en pacientes de edad media o avanzada, con hipertensiones prolongadas o intensas, arterioesclerosis retiniana o arterioesclerosis generalizada. Normalmente son asintomáticos aunque algunos pueden sangrar o provocar exudados duros. Pueden trombosarse espontáneamente lo cual puede suponer la resolución de la lesión.
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