J.R. Fontenla,
M. Ferran, B. Romero, A. Aranda, A. Burés, M. Grau, X. Vazquez, D. Pita. EDEMA DE PAPILA La imagen característica del edema de papila es la presencia de una papila sobreelevada, con bordes poco definidos y sin excavación fisiológica. En estadios más avanzados se aprecia además una congestión vascular, principalmente venosa, y también la aparición de hemorragias en astilla peripapilares. En la interpretación fisiopatológica del edema de papila en la hipertensión existen dos teorías diferentes: Consecuencia directa de la hipertensión endocraneal por encefalopatía hipertensiva: según esta teoría el mecanismo del edema de papila hipertensivo es igual que el papiledema clásico. Así se encuentra la papila hiperémica, sobreelevada, con bordes difusos, capilares superficiales dilatados y afectación visual mínima o inexistente. La persistencia de este cuadro llevaría a atrofia papilar, con afectación visual severa. La segunda teoría aboga por la existencia de un componente isquémico debido a la oclusión de las arteriolas a nivel de la papila: las arteriolas que irrigan la porción prelaminar y retrolaminar de la papila sufren los mismos procesos de necrosis fibrinoide e isquemia que las arteriolas coroideas y por tanto se produce hinchazón hidrópica de las fibras del nervio óptico e interrupción del flujo axoplásmico. Esta teoría explica la presencia de múltiples exudados algodonosos acompañando el edema de papila. Si esta segunda interpretación es correcta, la neuropatía óptica de la HTA debe considerarse una forma especial de neuropatía óptica isquémica anterior (NOIA) no arterítica, caracterizada por una pérdida brusca e indolora de agudeza visual y de campo visual (habitualmente inferior). Así, el edema de papila en la HTA siempre es signo de isquemia, tanto a nivel de las arteriolas que irrigan la papila en los casos que se presentan como NOIA, como a nivel del SNC en los casos que se constituye por estasis papilar por hipertensión endocraneal. El edema de papila es signo de HTA acelerada o maligna. Representa un signo de mal pronóstico en los casos en que no se consigue controlar rápidamente la elevación de la tensión arterial y cuando no existía un tratamiento eficaz de la HTA se aceptaba que un 50% de los pacientes con esta manifestación clínica morían antes de los 6 meses. Actualmente, cuando aparece un edema de papila bilateral sólo un tratamiento urgente e intensivo puede evitar la rápida destrucción de los glomérulos renales. El control de la tensión arterial es muy importante, pero también deben evitarse las caídas bruscas de la tensión arterial porqué pueden producir un daño isquémico sobreañadido del nervio óptico. |